Madeleine Rose Bertin fue una de las grandes modistas de su tiempo y la creadora de la moda de María Antonieta, conocida como la «ministra de la moda», convirtió la corte francesa en un símbolo de lujo y de elegancia.

Retrato de Madame Rose Bertin (1747-1813)
Artista: Louise-Élisabeth Vigée Le Brun (1755-1842)
Fecha: 1770-1785 {izda. Lebrun}
Medio y soporte: Óleo sobre lienzo ovalado
Dimensiones: 65 x 54 cm
Ubicación y créditos: Colección particular [ud] © Audap & Mirabeau, París, FR [Lot 62 s. 2014]
Imagen: Wikipedia – Batguano.com
Dominio público [*]
La obra
La artista francesa retrata a la gran diseñadora de moda de la corte de la Reina de Francia a finales del siglo XVIII, Rose Bertin. La «couturière» va ataviada lujosamente, con una bata de seda blanca con pelliza de armiño, un gran lazo azul remata el escote del vestido, del que asoma un delicado encaje. Su cabello empolvado está recogido en alto, porta un pouf de tela muy fina blanca y lazos azules a juego, ideado por ella.
Muchos de los vestidos que portó la reina en los retratos que realizó Vigée Le Brun eran creaciones de Rose Bertin. Sin embargo, E. Langlate(2) escribe que la pintora no debía amar mucho el estilo de la modista más de moda en París, ya que en muchos de sus retratos las modelos van vestidas con drapeados más informales y peinados más naturales.
Vigée Le Brun no la menciona en sus Memorias, ni siquiera figura en su listado.
El personaje
Su verdadero nombre era Marie-Jeanne Rose BERTIN, nació en Abbeville el 2 de julio de 1747. A los 15 años se trasladó a París y no tardó en empezar a trabajar en la tienda «Trait Galant«, de la modista Mademoiselle Pagelle, que tenía muy buena reputación, con ventas en toda Francia, incluyendo las cortes francesa y española. En ese taller se formó y comenzó a destacar por su talento en la confección de prendas lujosas y a la moda.
A mediados de la década de 1760, Bertin decidió independizarse y abrir su propio negocio en París, «Le Grand Mogol», en la rue Saint Honoré. Su tienda-taller comenzó a ganar renombre, y su habilidad para crear ropa y accesorios lujosos, que combinaban elegancia y sofisticación con innovación, la hizo popular entre la aristocracia y la corte francesa. En ese tiempo, la moda estaba experimentando un cambio, alejándose de las estructuras rígidas de la época anterior y acercándose a un estilo más fluido y extravagante.
Relación con María Antonieta
La gran oportunidad de Bertin llegó, en 1772, cuando fue presentada a María Antonieta por la anciana princesa de Conti y la princesa de Lamballe. La joven reina, que era conocida por su gusto por la moda y su deseo de destacar, quedó impresionada por las creaciones de Bertin. Fue así como la Rose se convirtió en su modista/sombrera personal, una relación que duró hasta la Revolución Francesa. Bertin fue responsable de crear muchos de los vestidos y estilos más famosos de María Antonieta, que incluyeron trajes fastuosos para ceremonias, vestidos de corte y atuendos para eventos sociales. No se conformó con decorar vestidos y vender encajes, plumas, gasas, sombreros y abanicos, impuso a sus clientes la necesidad de un guía experto en el ámbito supremo de la moda. Las damas más importantes de París también eran sus clientas.
Contribuciones a la moda de la época
Bertin no solo se limitó a diseñar ropa; también fue pionera en la creación de accesorios de gran lujo, como pelucas ornamentadas y sombreros extravagantes. Sus diseños eran conocidos por su sofisticación, colores vibrantes y la incorporación de materiales ricos como la seda, el encaje y los bordados.
Uno de sus mayores logros fue la creación de la «coiffure» o peinado a la moda, que se convirtió en una de las características más distintivas del estilo de la reina. Para ello, colaboraba con el peluquero Léonard Autié. Los peinados en alto, decorados con plumas y flores, eran emblemáticos de esa época. También popularizó el uso de corsés y los estampados florales, así como el auge de la robe a la française, un vestido que destacaba por su caída suelta y elegante.
Bertin también desempeñó un papel clave en el auge de la moda «rococó» en la corte de Luis XVI. Su éxito no solo se debió a sus diseños, sino también a su capacidad para mantenerse al tanto de las tendencias europeas y adaptarlas al gusto de la reina. Su taller en París llegó a ser uno de los más destacados, y se convirtió en un punto de referencia para las mujeres de la aristocracia que deseaban seguir las últimas tendencias. Su éxito en los negocios le permitió amasar una fortuna considerable, recibiendo encargos de Rusia, Suecia, Austria e Inglaterra.
Declive durante la Revolución Francesa
Con el estallido de la Revolución Francesa en 1789, la situación de la corte cambió drásticamente. El lujo y el derroche de la aristocracia fueron vistos con desdén por la nueva clase dirigente revolucionaria. Esto, junto con la caída de la monarquía y la creciente desaprobación hacia las figuras asociadas al antiguo régimen, afectó profundamente la carrera de Bertin.
Aunque la modista siguió trabajando para la reina durante los primeros años de la Revolución, la creciente inestabilidad política dificultó la continuación de sus diseños. La última ropa que llevó la reina durante su traslado a la Conciergerie fue confeccionada en su taller. Tras la ejecución de María Antonieta en 1793, Bertin perdió a su cliente más importante.
Exilio
Después de la ejecución de la reina, Rose Bertin se exilió en Londres para escapar del Terror, y no regresó a Francia hasta febrero de 1795. Retomó su tienda y una de las clientas que atendió en sus últimos años fue Joséphine de Beauharnais, Madame Bonaparte. Pero la Revolución había barrido todo el glamour de otro tiempo: sus creaciones se asociaban a los abusos de la monarquía por lo que eran rechazados. En 1804, se retiró de la vida pública. Rose Bertin fue cayendo en el olvido hasta su muerte el 22 de septiembre de 1813. Esta mujer había sido la modista de la última amante de Luis XV, Madame Du Barry, de la reina María Antonieta y de Josefina, la nueva emperatriz de Francia.
Legado
Esta mujer contribuyó de forma notable a consolidar la moda como un campo profesional femenino, siendo una de las primeras en conseguir el estatus de «couturière» (modista de alta costura), estableciendo los cimientos para el futuro de la alta costura en Francia. Madame Bertin marcó para siempre la historia de la moda. Sus creaciones innovadoras, su habilidad para adaptarse a los cambios sociales y políticas, consiguieron que su influencia sobre la moda de su tiempo siga siendo recordada.
REFERENCIAS:
- Wikipedia: imagen
- LANGLADE Emile «La marchande de modes de Marie-Antoinette» (1911) Ed. A. Michel.
- «Rose Bertin 1747-1813. La marche de mode de Marie-Antoinette» chateauversailles.com
© JusteArte.com – Redacción y traducción: Ana Juste.
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